🐢La tortuga y el smartphone

Había una vez una liebre muy orgullosa de su rapidez. Todos los animales la admiraban, pero ella pasaba el día distraída con su smartphone: mensajes, redes sociales, notificaciones.

Un día, la tortuga la retó a una carrera. La liebre aceptó entre risas:
“¡Nunca me ganarás, tortuga lenta!”.

La carrera comenzó. La liebre, confiada, se detuvo a revisar su móvil. Notificación tras notificación, perdió la noción del tiempo.

Mientras tanto, la tortuga siguió avanzando, paso a paso, con paciencia y constancia. Cuando la liebre levantó la mirada, la tortuga ya estaba cruzando la meta.

La constancia y la presencia valen más que la rapidez distraída. No se trata de correr, sino de avanzar sin perder el rumbo.

Preguntas para reflexionar

¿Qué pasaría si eligieras avanzar con pasos pequeños, pero firmes?

¿En qué áreas de tu vida estás corriendo, pero sin avanzar realmente?

¿Qué distracciones te hacen perder de vista tu meta?

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