Una antigua leyenda Cherokee cuenta que un anciano le habló a su nieto:
—Dentro de cada persona hay dos lobos que luchan. Uno es miedo, ira, resentimiento. El otro es amor, esperanza, compasión.
El niño pensó un momento y preguntó:
—¿Y cuál gana, abuelo?
El anciano respondió:
—El que alimentas.
Tus pensamientos y emociones se fortalecen según dónde pongas tu energía. Eres libre de elegir qué lobo alimentar cada día.
Preguntas para reflexionar
- ¿A qué lobo estás alimentando más en este momento de tu vida?
- ¿Qué hábitos o pensamientos te acercan al lobo del amor y la esperanza?
- ¿Qué pasaría si decidieras cambiar tu alimento interno?
