🏺El alfarero y la vasija rota

Un alfarero tenía dos vasijas con las que transportaba agua. Una estaba perfecta; la otra tenía una pequeña grieta.

Cada día, al llegar a casa, la vasija rota entregaba menos agua y se sentía inútil.

El alfarero le sonrió y le mostró el camino: del lado donde ella perdía agua habían crecido flores hermosas.
—Tu grieta riega belleza todos los días, aunque no lo veas.

Preguntas para reflexionar

  • ¿Qué parte de ti juzgas como una “grieta”?
  • ¿Podría ser que en realidad sea un don oculto?
  • ¿Qué flores ha hecho crecer en tu vida aquello que creías una debilidad?

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